
La aerolínea estatal rusa Aeroflot se vio obligada a cancelar al menos 42 vuelos este lunes, la mayoría desde el aeropuerto Sheremétievo de Moscú, como consecuencia de un ciberataque que comprometió sus sistemas informáticos. Según el comunicado oficial de la empresa, la interrupción se produjo por una “falla en los sistemas informáticos”, atribuida posteriormente a un ataque cibernético coordinado.
El incidente fue reivindicado por dos grupos de hackers: el ucraniano «Cuervo Silencioso» y el bielorruso «Partisanos Cibernéticos», quienes emitieron un comunicado conjunto asumiendo la autoría del sabotaje.
Se trata del primer incidente de esta magnitud provocado por un ciberataque en el ámbito de la aviación civil rusa, lo que generó una reacción inmediata por parte de las autoridades. La Fiscalía General de Rusia abrió una investigación por «acceso ilegal» a sistemas informáticos y confirmó que Aeroflot fue blanco de una acción cibernética organizada.
El Kremlin calificó el hecho como “bastante alarmante”, en un contexto donde los ciberataques se han vuelto recurrentes en Rusia, aunque la mayoría han estado relacionados con ataques con drones. La tensión digital se suma al conflicto militar que Moscú mantiene con Ucrania desde febrero de 2022.
Por su parte, Ucrania y sus aliados occidentales acusan a Rusia de ejecutar ciberataques a instituciones públicas y privadas a nivel global, una práctica que Moscú niega categóricamente.
Este ataque se produce en un momento clave para Europa. El 11 de julio, el jefe del Estado Mayor de Francia, Thierry Burkhard, advirtió que Rusia representa una “amenaza duradera” para la seguridad europea, señalando además que Moscú ha identificado a Francia como su principal rival en el continente por su respaldo a Ucrania.
Se espera que el presidente francés Emmanuel Macron emita en los próximos días “anuncios importantes” en materia de defensa, en un clima internacional cada vez más cargado de tensiones geopolíticas y cibernéticas.