
El proyecto binacional busca fortalecer la seguridad energética, diversificar la matriz y posicionar a Bolivia como exportador regional de energía limpia
El Ministerio de Hidrocarburos y Energías informó que se encuentra en marcha el estudio técnico para concretar una interconexión eléctrica de alta tensión entre Bolivia y Brasil. La iniciativa busca reforzar la seguridad energética nacional, aumentar la resiliencia del Sistema Interconectado Nacional (SIN) y consolidar nuevas oportunidades de integración regional en el sector energético.
De acuerdo con un reporte institucional, la futura conexión binacional aportará mayor flexibilidad al sistema eléctrico boliviano, permitiendo una mejor respuesta ante contingencias derivadas de fenómenos climáticos extremos como sequías prolongadas o precipitaciones intensas, que pueden comprometer la generación y distribución de electricidad.
“La integración con uno de los mercados eléctricos más grandes de Sudamérica permitirá a Bolivia no solo garantizar el suministro continuo de energía a la población, sino también optimizar el uso de su infraestructura instalada”, indica el informe difundido por el ministerio.
Además de mejorar la estabilidad operativa del sistema, el proyecto permitirá el intercambio de electricidad a gran escala entre ambos países, abriendo la posibilidad de comprar o vender energía según las condiciones del mercado y la disponibilidad de recursos. Este flujo bidireccional facilitará una gestión más eficiente de la matriz energética, incluyendo fuentes renovables como la energía solar e hidroeléctrica.
El plan forma parte de la política de transición energética impulsada por el Ministerio de Hidrocarburos a través del Viceministerio de Electricidad y Energías Alternativas. La ejecución técnica del proyecto está a cargo de la Empresa Nacional de Electricidad (ENDE), en el marco del Plan de Expansión del Sistema Interconectado Nacional.
A mediano y largo plazo, se prevé que esta interconexión permita la exportación de excedentes energéticos generados a partir de fuentes limpias, lo que abriría una nueva vía para la generación de divisas y consolidaría a Bolivia como un proveedor estratégico en el mercado eléctrico regional.
La iniciativa se alinea con los objetivos de sostenibilidad y eficiencia del Estado boliviano, que busca posicionar al país como un actor relevante en la transición energética de Sudamérica, a través de proyectos de infraestructura que promuevan la integración y el desarrollo regional.