
El Parlamento de Turquía dio un importante giro en su política sobre el cannabis al aprobar una reforma que permite la producción, transformación y venta controlada de productos médicos que contienen sustancias psicoactivas derivadas de esta planta. La nueva legislación, aprobada en la madrugada, establece un marco regulatorio estricto bajo la supervisión de varios ministerios estatales.
Según la ley, el cultivo y la cosecha de plantas con sustancias psicotrópicas quedarán bajo responsabilidad del Ministerio de Agricultura, mientras que el procesamiento y transformación de los productos corresponderá al Ministerio de Sanidad. La venta estará autorizada exclusivamente en farmacias y supervisada por el Ministerio de Sanidad, que también será el encargado de otorgar las licencias correspondientes.
Este avance representa un cambio significativo en un país que mantiene una legislación muy estricta contra el consumo y cultivo ilegal de drogas, con penas de cárcel para quienes infringen la ley. No obstante, en los últimos años Turquía ha impulsado el cultivo de cáñamo industrial sin sustancias psicoactivas y, en 2023, permitió el cultivo controlado de variedades médicas, aunque sin regular su uso terapéutico.
Con esta reforma, Turquía se une a varios países de Europa, Estados Unidos y Marruecos que han desarrollado una industria regulada de productos médicos derivados del cannabis, abriendo una nueva oportunidad para el sector sanitario y agrícola bajo control estatal.