
Más de un centenar de personas fallecieron como consecuencia de las intensas inundaciones que azotaron el estado de Texas, en el sur de Estados Unidos, durante el pasado fin de semana. Las autoridades locales confirmaron este lunes que al menos 104 personas perdieron la vida, en lo que ya se considera una de las peores tragedias naturales recientes en la región.
El condado de Kerr, uno de los más golpeados por el fenómeno, reportó 84 víctimas mortales, entre ellas 28 menores de edad. A estas cifras se suman 17 muertes adicionales registradas en condados vecinos.
Las autoridades también informaron que al menos 11 personas siguen desaparecidas, la mayoría de ellas vinculadas al campamento cristiano Camp Mystic, ubicado en la zona afectada.
Impacto sin precedentes
Las lluvias torrenciales comenzaron el viernes, justo antes del fin de semana festivo por el Día de la Independencia de Estados Unidos (4 de julio). La región conocida como «Hill Country», al norte de San Antonio, resultó especialmente afectada.
El Servicio Meteorológico Nacional (NWS) detalló que en tan solo 12 horas cayeron más de 30 centímetros de lluvia, lo que provocó un desbordamiento del río Guadalupe a la altura de la localidad de Hunt. El caudal del río alcanzó los 9,9 metros, su segundo nivel más alto registrado históricamente.
Emergencia en curso
Las labores de rescate continúan, con equipos desplegados en toda la zona para ubicar a los desaparecidos y asistir a los damnificados. La magnitud del desastre ha llevado a las autoridades estatales y federales a evaluar la posibilidad de declarar estado de emergencia federal para facilitar recursos adicionales.
Se espera que en las próximas horas se actualice el número de víctimas, mientras las condiciones meteorológicas comienzan a estabilizarse.